Crivial 2016

Vidrio templado

 

La industria del vidrio presenció uno de sus más grandes avances con la invención del vidrio templado. Un desarrollo que fué patentado por primera vez en 1920 por Rudolph Seiden, que sin embargo, apenas hace unos años se popularizó y se desarrolló al máximo.

La fabricación del vidrio templado consiste en tomar láminas de vidrio recocido (vidrio común) y someterlo a un calentamiento cercano a los 700°C, llevándolo a su punto de reblandecimiento, para entonces, someterlo a un enfriamiento precipitado, que logra incrementar la resistencia del vidrio de forma considerable.

El proceso de templado eleva la resistencia del vidrio unas 5 o 6 veces con respecto a un vidrio recocido. Por ende, un vidrio templado también incrementa su flexibilidad.

El resultado de esto, son piezas de vidrio que pueden ser utilizadas de forma estructural ya que son piezas que soportan grandes presiones, cargas e impactos.

La rotura del vidrio templado, a diferencia del recocido, que se presenta en forma de cuchillas, se da en forma de granizo, fracturándose de forma total en fragmentos muy pequeños, incapaces de ocasionar graves heridas a una persona, tal y como lo haría una cuchilla de vidrio recocido. Debido a esta característica, se reconoce al vidrio templado, como vidrio de seguridad y es utilizado, por poner algunos ejemplos, en automóviles, canchas de squash o pistas de patinaje sobre hielo.

Las virtudes del vidrio templado, en combinación, nos dan como resultado un material que nos permite utilizarlo en pisos, baños, fachadas, con total seguridad, logrando un nível de estética y funcionalidad tales, que de otra forma no se podrían conseguir.

No se debe entender, al vidrio templado, como un material irrompible, por el contrario, es un material que se puede romper de forma sencilla, impactando alguno de sus cantos o esquinas, mismas que resultan ser los puntos débiles de este tipo de vidrio. Debido a esta característica, las instalaciones de vidrio templado son realizadas de forma que éstas áreas no estén en contacto con ningún material de mayor dureza o bien, sean sometidas a presiones.

Una desventaja de este material, es que no puede ser modificado en sus dimensiones o acabados una vez que ha sido templado. Las piezas de vidrio que sean sometidas a este proceso, deben de estar cortadas a la medida exacta a la que se utilizarán y deberán haber sido trabajadas en cuanto a barrenos y resaques antes del proceso. Una vez templadas, como se ha dicho, no podrán ser modificadas.

En conclusión, el vidrio templado nos abre un enorme abanico de posibilidades ya que puede ser utilizado prácticamente en cualquier lugar y circunstancia. Nos permite crear diseños que hace años eran impensables, pero también nos obliga a trabajar de forma muy profesional, previendo todas las variables físicas y técnicas, con el fin de lograr que tales diseños y en general los productos fabricados con este material, sean una realidad.

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