Crivial 2016

El vidrio en la arquitectura

 

Transparente, limpio, puro, brillante, reflectante, refractante, espejado… El vidrio en sus múltiples facetas es un material ampliamente utilizado en arquitectura para maximizar la entrada de luz y conseguir un efecto ligero, luminoso, fluido y etéreo.

Como material, el vidrio es un sólido resultante de la fusión a altas temperaturas de diferentes silicatos de sodio (arcillas) y óxidos metálicos secos pulverizados o granulados. Este fluido de alta viscosidad permite ser moldeado y manipulado para someterse después a un controlado enfriamiento paulatino que asegure el resultado final.

Las propiedades principales del vidrio son la transparencia, el brillo y la resistencia química. Es antibacteriano, reciclable y económicamente rentable, además de contar con unas propiedades estéticas indudables. No obstante su fragilidad ante los golpes y el rayado hace que se haya sometido a lo largo del tiempo a diversos procesos de mejora, bien sea de sus propiedades mecánicas (como los vidrios templados o de seguridad altamente resistentes a los golpes), bien sea de su apariencia estética, como los tratamientos de vidrio al ácido u otros procesos que matifican la superficie en mayor o menor grado, permitiendo una mayor o menor entrada de luz y/o mayor privacidad.


También a nivel de color se ha conseguido grandes avances, en una gama que va desde el más común de ellos, el vidrio incoloro, obtenido mediante la decoloración en fusión (ya que el vidrio posee un color verde por naturaleza) a los vidrios coloreados en toda la gama cromática. Además, sobre él pueden aplicarse algunas técnicas decorativas como el grabado por chorro de arena o la serigrafía que multiplican sus opciones constructivas.

Aunque tipos de vidrios hay muchos y puede resultar confuso establecer una tipología, sí podemos describir algunos de los tipos de vidrio más empleados en construcción por sus variables condiciones térmicas y mecánicas. Veamos algunos de ellos:

  • Vidrio Templado
  • Vidrio Laminado
  • Vidrio Flotante
  • Vidrio Doble
  • Vidrio Armado
  • Vidrio Moldeado
  • Vidrio Serigrafiado
  • Vidrio tintado
  • Vidrio Grabado al Chorro de Arena
  • Vidrio Cortafuego 
  • Vidrio polarizado
  • Vidrio antirreflectante.



Con la revolución industrial, la aparición de nuevas estructuras de hierro y acero permitieron un uso más amplio del vidrio más allá de los usos comunes en vanos sobre muros de carga. Coincidiendo con una mejora de su calidad, el vidrio comenzó a emplearse en la construcción de fachadas ligeras y cubiertas redefiniendo la relación del vidrio con el entorno que se había dado hasta entonces.

En exteriores, el empleo del vidrio destaca en fachadas ligeras a partir de la fijación de perfiles metálicos al muro exterior del edificio sobre los cuales se superpone un revestimiento de tipo laminar o en planchas, generando  una cámara de aire entre el muro o fachada base y el aplacado externo empleado o nueva fachada ventilada actuando de protección contra los agentes externos. La fijación del vidrio en este tipo de fachada se resuelve mediante el uso de grapas de aluminio y adhesivo específico.